APRENDER Y ATREVERSE A PENSAR BIEN
RECETARIO útil y oportuno para no pensar como tont@s
3. PENSAR: PLACER Y PELIGRO:
No pensamos bien. Aunque pensemos, y lo hacemos algunas veces, la inmensa mayoría de esas escasas veces, pensamos mal, muy mal. Otras muchas veces creemos que pensamos por nosotr@s mism@s, pero sólo estamos haciendo una repetición mecánica, simplona y lineal de lo que las clases dominantes, los poderes opresores, los Estados... dicen que es pensar. Ellos nos dicen cómo se piensa y nos lo creemos. Ya está. Pues muy mal. Mucha gente, nosotr@s mism@s, hacemos demasiadas cosas sin pensarlas, o pensándolas muy superficialmente. Por rutina, por costumbre, porque así lo hacen los demás. Pero también porque pensar bien es difícil y peligroso.
Pensar bien es difícil AL PRINCIPIO, hasta que se aprende a hacerlo. Luego, conforme más se usa, es más fácil, más bonito y ¡desde luego! muy excitante y placentero. Es como el sexo: cuanto más se practica más gusta y más se necesita. Por eso el pensamiento y sexo son pecado. Pensar bien siempre ha sido peligroso. Esto se nos tiene que meter en la cabeza y luego volveremos a ello por su innegable importancia. Es peligroso porque el buen pensamiento ha de ser radical, ha de llegar a las raíces de las cosas y ha de transformarlas, DE LO CONTRARIO NO ES BUEN PENSAMIENTO.
3.1. ¿Cómo se comprende que una cosa buena y placentera sea peligrosa? Muy simple: porque en todo lo relacionado con el pensar bien hay que introducir siempre, pero siempre, dos criterios inseparables: el criterio de la práctica y el criterio de la emancipación. Y ambos criterios inseparables hacen mucho daño al poder y, por contra, mucho bien a l@s oprimid@s. Por tanto, como seres humanos conscientes, nos sentimos felices al ayudar a la emancipación colectiva pero a la vez sabemos los peligros que eso acarrea. Es decir, pensar bien exige introducir la ética revolucionaria como parte esencial de ese pensamiento, como elemento interno necesario para el buen pensamiento.
3.2. ¿Qué sucede cuando sólo se aplica un único criterio, por ejemplo el de la práctica, despreciando el valor ético? Pues que se realiza un pensamiento utilitarista y positivista, orientado exclusivamente a un fin inmediato y egoísta, que desprecia los valores. Así piensan los yuppis, trepas, pesebreros, patrones y burgueses... es decir, los que quieren "triunfar en la vida" ocultando que esa es su filosofía. MAS TEMPRANO QUE TARDE EL UTILITARISMO Y EL POSITIVISMO TERMINAN EN EL PENSAMIENTO REACCIONARIO. Pero no debemos olvidar que hay opresores que dicen claramente que su ética es la de enriquecerse, que la miseria, el dolor y la injusticia son consecuencia del pecado, o del destino, o de la vagancia y pereza biológicas, genéticas, de l@s explotad@s. ¿Qué sucede cuando sólo se priorizan los valores éticos y se abandona el criterio de la práctica? Pues que el pensamiento se hunde en el abismo de la mística, de la contemplación, de la renuncia a la lucha y de la pasividad ante la opresión. ES POR TANTO UN PENSAMIENTO COLABORACIONISTA.
3.3. Muy probablemente alguien pensará que no tiene ningún sentido esta parrafada. Dirá: ¿a qué viene este totxo?, ¿por qué no pasa directamente a explicar qué es pensar bien?, ¿por qué pierde tanto tiempo? Quien haya aprendido métodos de lectura rápida sabrá que es muy positivo empezar leyendo el resumen y el índice, después la introducción, antes de pasar a la primera lectura, dejando los trozos difíciles para la segunda lectura. Es verdad y es muy bueno, si se trata de textos que concuerdan con nuestro pensamiento. Quien haya estudiado las limitaciones estructurales de la lógica formal y del pensamiento dominante -luego lo haremos- sabrá que los necesarios métodos de lectura rápida merman su efectividad de comprensión cuando topan con contenidos cualitativos. Y CASI LA PIERDEN DEL TODO CUANDO ESOS CONTENIDOS SON REVOLUCIONARIOS. Estos métodos merman porque no tienen en cuenta un montón de factores personales, psicológicos, ideológicos, etc., que por su reaccionarismo limitan muy seriamente la capacidad de conocer cosas nuevas.
Por tanto, en nuestro caso, que quiere enseñar a pensar bien desde y para la emancipación humana, esos métodos que recomendados deben aplicarse después de la desintoxicación del dogma, del reaccionarismo y de sus métodos de pensamiento. Más aún, esas preguntas son un ejemplo de mal pensamiento. Un buen pensamiento debería preguntarse: ¿qué quiere decirnos?, ¿qué prepara?, ¿cómo va a seguir? Veamos la diferencia. El primero, el mal pensamiento no se preocupa por la continuidad y profundización en algo CUALITATIVAMENTE NUEVO Y REVOLUCIONARIO, entre lo que se está diciendo y lo que se va a decir, por su lógica desde el principio hasta el fin, sino sólo por llegar cuanto antes al fin. No se preocupa por saber que EL BUEN PENSAMIENTO ES UN PROCESO ININTERRUMPIDO EN EL QUE LOS SALTOS A LO NUEVO EXIGEN SIMULTANEAS PROFUNDIDADES EN EL MÉTODO Y EN LOS CONCEPTOS. El buen pensamiento, trata de mantener esa continuidad, relacionar lo que se está diciendo con lo se dirá y con lo que se ha dicho. Una vez dominada esa dialéctica, sí valen y mucho los métodos de conocimiento rápido.
Si el pensamiento desprecia su continuidad, sus pasos y ascensos, sus saltos, sus procesos, olvida de dónde viene, cómo ha evolucionado, qué ha pensado, qué ha hecho y por qué. De este modo el presente y el futuro pierden su conexión con el pasado y el pensamiento se desarraiga, rompe con la historia y se pierde en especulaciones. Múltiples son las consecuencias nefastas de este error, pero entre ellas destaca la de incapacitar de cuajo cualquier posibilidad de autocrítica. Es decir, de analizarse y superarse a sí mismo. Porque la autocrítica sólo se puede hacer si se recuerda la continuidad del pensamiento. Veamos un ejemplo elemental.
3.4. Un buen pensamiento se pregunta además de por el futuro también SOBRE CÓMO LOS ERRORES O ACIERTOS DEL PASADO CONDICIONAN EL PRESENTE Y EL FUTURO. Nosotr@s intentamos siempre que la práctica abertzale de hoy mire al mañana, aumente la fuerza emancipadora, atraiga sectores, abra nuevas vías populares de independización. Pero también hemos de preguntarnos ¿cómo estamos pagando ahora mismo los errores de ayer?, ¿cómo pagaremos mañana los errores de hoy y de ayer? ¿qué tenemos que aprender de ayer para no repetirlos? Es decir, una característica del mal pensamiento es que prolonga durante mucho tiempo los efectos negativos y nefastos. Pensar mal es como un círculo vicioso que repite mecánicamente sus errores. Desde el buen pensamiento, a la inversa, debemos preguntarnos ¿CÓMO ESTARÍAMOS AHORA SI NO HUBIÉSEMOS COMETIDO ESOS ERRORES, SI HUBIÉRAMOS PENSADO ADECUADAMENTE, SI NO NOS HUBIÉRAMOS DEJADO ARRASTRAR POR LA INDIFERENCIA ANTE EL MAL PENSAMIENTO? La irresponsabilidad y la ausencia de autocrítica son características del mal pensamiento. La autocrítica no es otra cosa que autointerrogación.
3.5. No nos debe parecer difícil esta permanente interrogación sobre lo que hacemos y hemos hecho. Diariamente, en el quehacer cotidiano, empleamos más habitualmente de lo que creemos el método de la permanente interrogación. Ocurre que lo hacemos sin darnos cuenta cuando no estamos en momentos de discusión, debate, lectura y estudio de temas nuevos, etc. Cuando nos encontramos en situaciones así, cuando realmente necesitamos ese método, entonces no lo aplicamos porque hemos sido maleducad@s por el poder. Hemos sido maleducad@s en la fe, la credulidad, el dogma, la sumisión al poder, el no escuchar al otr@ igual o inferior a nosotr@s, la obsesión por imponer la propia idea sobre los demás... No nos han enseñado a escuchar, preguntar y responder, tener paciencia, anotar, memorizar, analizar y sintetizar lo que nos dicen, descubrir los puntos débiles nuestros y contrarios, descubrir lo que nos aportan... Sin embargo este método llamado problémico, es tan viejo como las primeras escuelas de pensamiento y nació con la primera forma histórica que tuvo el pensamiento dialéctico. Pitagóricos, sofistas, socráticos... desarrollaron este método. Benjamín Franklim nos ha dejado una ingeniosa, satírica y demoledora argumentación de sus excelencias.
Preguntar, interrogar, descubrir errores y contradicciones no está bien visto, sino al contrario. Desde que Platón y Aristóteles arremetieran contra los sofistas, el método problémico llevado a sus consecuencias últimas ha sido atacado. No conviene ni interesa al poder. Nos han dicho que el sofista es un marrullero tramposo, capaz de crear argucias y falsedades para ganar al contrario. Los sofistas defendían en Grecia los intereses en pleitos y juicios de los ciudadanos pobres contra los intereses de los oligarcas antidemocráticos. Cobraban si ganaban. La sofística sirvió para descubrir las deficiencias del pensamiento. Puso al descubierto la importancia de las contradicciones internas a toda argumentación. Sostuvo que nada es inmutable y eterno. Decían que el conocimiento no depende de la cuna sino del aprendizaje, y rechazaban el monopolio elitista de la educación y del saber. Aristóteles hizo sus descubrimientos lógicos para contrarrestar el poder de la sofística.
El cristianismo profundizó la persecución del método problémico al imponer el principio de "no juzgues para no ser juzgado". Pero su fuerza es tal que el propio San Agustín, en sus "Confesiones", no tiene más remedio que usarlo subrepticiamente para intentar desautorizarlo y asentar la dogmática cristiana. Así, con ese silencio, se impide preguntar, interrogar, saber, conocer, investigar... es decir, problematizar hechos e ideas para poder disponer de un juicio propio e independiente, no supeditado al pensamiento del poder. Hoy mismo, cuando se dice que un pensamiento es sofisticado, se reconoce que es un muy buen pensamiento, capaz de penetrar hasta las cosas más profundas y escondidas, sacándolas a la luz con todos sus matices y contradicciones. Este tema es tan importante que volveremos varias veces sobre él.
3.6. La problemización de todo lo que hacemos, o sea el interrogarnos a nosotr@s mism@s y a l@s demás, no se limita sólo a los momentos de la conversación. Vale, y es necesario, también en la lectura y estudio. Se puede "hablar" con un libro, con un cuadro, con un texto científico sobre los fractales o sobre las causas y consecuencias del tardío descubrimiento ¿o invención? del número cero por los árabes. Se puede y se debe "hablar", interrogar, porque es la forma más directa y plena de llegar a las contradicciones del pensamiento que leemos. Existen técnicas que veremos en su momento para "hablar" con un libro: diversas formas de lectura, apuntes y anotaciones a pie de página, subrayados, resúmenes posteriores, etc., que se hacen durante la lectura y que nos permiten muchas cosas. Pero una condición esencial para practicar el método problémico es haber superado el dogmatismo y el miedo al libre pensamiento crítico. Es tal la importancia de este método que a lo largo de estas páginas volveremos sobre él directa o indirectamente varias veces.
PREGUNTAS:
3-A: ¿PUEDE DEMOSTRAR QUE PIENSA BIEN EL QUE DICE QUE PENSAMOS MAL?
3-B: ¿POR QUÉ ES MALO EL MAL PENSAMIENTO SI VENCE CASI SIEMPRE AL PENSAMIENTO BUENO, REVOLUCIONARIO?
3-C: ¿CÓMO PENSAR EN PROCESO PERMANENTE SIN DETENERSE UN MOMENTO EN LA AUTOCRÍTICA DEL PASADO Y APRENDIZAJE DE LO NUEVO?
3-D: ¿NO CAUSA CONFUSIÓN ESA SIMULTANEIDAD ENTRE APRENDER Y PENSAR?
3-E: ¿NO INTRODUCIMOS HIPÓTESIS INDEMOSTRABLES Y SUBJETIVISTAS AL DECIR CÓMO ESTARÍAMOS SI NO NOS HUBIÉRAMOS EQUIVOCADO?
3-F: ¿QUÉ PENSAMOS DE LAS PERSONAS QUE VEMOS HABLAR CONSIGO MISMAS?
3-G: ¿POR QUÉ PREGUNTAMOS CON PACIENCIA Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS QUE NOS GUSTAN Y AGRADAN, Y NO ESCUCHAMOS A LAS QUE NOS DESAGRADAN?
3-H: ¿POR QUÉ NO HEMOS HECHO PRACTICAS DE ESCUCHA Y DIALOGO CONSTRUCTIVO?
3-I: ¿SABEMOS Y QUEREMOS SER EL "ABOGADO DEL DIABLO" EN UNA CONVERSACIÓN?
3-J: ¿SABEMOS "HABLAR" CON UN LIBRO?